FIMC 2019

Cristo Barrios participará en el Festival Internacional de Música de Canarias 2019 junto al grupo del que es miembro fundador, Quantum Ensemble.

Programa: INFLUENCIAS: Sonata para violín y piano en Sol mayor, nº 2 de Maurice RAVEL, Sexteto para clarinete, piano y cuarteto de cuerda de Aaron COPLAND y Quinteto con piano en La mayor, op. 81 de Antonin DVORAK.

Intérpretes: Frederieke Saeijs (violín), Pablo Díaz (violín), Cristo Barrios (clarinete), Cecilia Bercovich (viola), Iván Siso (violonchelo) y Gustavo Díaz-Jerez (piano). Fechas y lugares: 28 de enero a las 20:30 (Conservatorio de Música de Canarias – sede en Tenerife) y 29 de enero a las 20:30 (Conservatorio de Música de Canarias – sede en Las Palmas de Gran Canaria).

La historia de la música, y la del arte en general, es una historia de idas y vueltas, de influencias zigzagueantes y, en muchas ocasiones, inesperadas, sorprendentes. Y esas influencias abarcan todas las dimensiones de las realidades humanas, con sus múltiples y variadas conexiones: culturales y geográficas, individuales y colectivas, creativas y docentes. Este programa está inspirado por ese aspecto caleidoscópico e imprevisible de las influencias artísticas, y se centra en las conexiones que se dan entre la vieja Europa y el Nuevo Mundo, tomando la figura del compositor bohemio Antonín Dvořák como el primer eslabón de una cadena que acaba trayéndonos de regreso a la Francia de Maurice Ravel, habiendo pasado por la influencia que Dvořák dejo en Estados Unidos y la que este país tuvo en su propia música.

Así pues, este programa nos lleva a los dos mundos musicales asociados con Dvořák: aquel relacionado con la música popular de su Bohemia natal y aquel otro influido por su estancia en Estados Unidos, que dio lugar a algunas de sus composiciones más conocidas (el Cuarteto de cuerdas “Americano” y la Sinfonía nº 9 “Nuevo Mundo”, entre otras). La realidad musical bohemia queda representada por su imponente Quinteto con piano op. 81, cuyos ritmos y melodías parecen encarnar las tradiciones populares de Bohemia. Con respecto a su estancia en Estados Unidos, más allá de la composición y dirección, Dvořák dejó un enorme legado como director del Conservatorio Nacional de Nueva York. Su docencia influyó en la generación de compositores que precede a las grandes leyendas de lo que hoy se conoce como la música americana de la primera mitad del siglo XX: Charles Ives, George Gershwin y Aaron Copland (los denominados “Amercian Originals”). De éste último hemos seleccionado su Sexteto para clarinete, cuarteto de cuerdas y piano, que es una obra en la que se perciben las influencias de la música francesa, Stravinsky y Schoenberg, además del jazz y la música judía. De igual modo, el jazz influyó en la música clásica europea, particularmente en los compositores de principios y mediados del siglo XX. Uno de los casos más claros fue el de Ravel, de quien hemos seleccionado su Sonata para violín y piano nº 2 en Sol mayor, una obra en la que el compositor francés incorporó elementos del jazz y del blues, inspirado por el grupo que en los años veinte popularizó este estilo en París, la banda de jazz de W. C. Handy.

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